15 de septiembre. Esa es la fecha en la que el compositor y poeta Benjamin Clementine lanzará su esperado nuevo disco, I tell a fly, que sigue estela de su exitoso álbum de debut, At least for now.

El cantante, compositor y poeta Benjamin Clementine lanzará su segundo álbum, I tell a fly, el 15 de septiembre. Un lanzamiento y una fecha esperadas por sus fans desde que publicó su álbum de debut, At least for now, en enero de 2015, y que consiguió el máximo galardón de la música británica, el Mercury Music Prize, ese mismo año.

I tell a fly supone una ampliación de los horizontes musicales del artista, reflejando no solamente su amor por los impresionistas clásicos como Erik Satie, sino que se percibe un acercamiento a la música electrónica (en particular al pionero japonés Isao Tomita).

Peculiar, emotivo y fascinante, I Tell A Fly, afronta temas de actualidad y temas intrínsecos a la naturaleza humana, como viene siendo habitual en las canciones y en las composiciones poéticas. El adelanto del álbum, Phantom of Aleppoville, ha sido compuesto, grabado y producido por el propio Clementine.

Aunque la leyenda sobre sus orígenes asegura que Benjamin Clementine fue criado por su abuela, que a  los 19 años se fue de Edmonton (Reino Unido) a París y que vivió en las calles  de la capital francesa tocando en el metro hasta que los ojeadores de una casa discográfica lo descubrieron y le ofrecieron volver al Reino Unido para grabar su álbum de debut, la historia no es del todo cierta. Al menos, en parte.

Benjamin Clementine era el menor de cinco hermanos y, efectivamente, fue criado por su abuela en un barrio de clase media de Edmonton. Su abuela murió cuando él tenía 11 años y volvió con sus padres. Como no encajó bien la situación, ni trababa amistad con los chicos el colegio, Benjamin se refugió en la biblioteca donde, además de hacer los deberes, empezó a leer a William Blake, a Immanuel Kant y al filósofo John Locke. Y a escribir poesía. Y canciones inspiradas en la obra de artistas franceses como Léo Ferré, Édith Piaf y Henri Salvador.

Y sí, es cierto que a los 19 años se fue a París. Y que no tuvo una residencia fija. Pero sí unos amigos músicos con los que convivió y con los que tocó en el metro. Pero tampoco es cierta la historia del cazatalentos: simplemente se puso a componer con su piano, su instrumento favorito.

El resto es historia: Benjamin Clementine lanzó su álbum debut en enero de 2015 y gracias a él consiguió el  Mercury Prize, y en Francia, el premio a artista revelación en los premios Victoire de La Musique.

Para los que no puedan aguantar hasta la fecha de publicación de un álbum que ya está en preventa y que se acompaña de un tema inédito,  God save the jungle, siempre tienen la posibilidad de acudir, el 8 de julio, al Cruïlla Festival, donde Benjamin Clementine seguramente desvele algunos de los temas de su nuevo trabajo.